La salsa de la vida
por Guillermo Rose

Claro que el castellano reina en Lima, pero siempre es sorpresiva la cantidad de palabras en inglés que se usan por acá, algunas nuevas, otras que forman parte del castellano nuestro hace tanto tiempo que pocos saben que son anglicismos.
Llamé al Pardo’s Chicken para pedir que me traigan un cuarto de pollo parrillero y medio pollo a la brasa.
-¿Para delivery o para recoger? - me dice la niña por teléfono. Para acompañar el pollito me fui a la bodega a proveerme de cerveza heladita, así que pedí 6 Cuzqueñas, a lo que el bodeguero le dijo a su ayudante: “Oe Brayan, tráele un six-pack de Cuzqueñas al señor”.
Después de almorzar, pita pita caminando me voy buscando una ferretería para comprar un rollo de cinta de ducto, para forrar unos pernos. Entro por Larco con dirección al Parque Kennedy. Me pasa por la izquierda un flaquito, bajito, que lleva un maletín colgado del hombro derecho.
-¿Cocaine? -me pregunta sonriente al pasar a mi lado.
Muevo la cabeza negativamente, pero el muchacho se detiene un poco más allá y me espera.
-¿Cocaine? -me pregunta sonriente nuevamente mientras levanta el brazo extendiéndome la mano con la idea, supongo, de que vamos a hacer negocio.
Paso a su lado, escondiendo mi mano derecha y él inmutable.
Finalmente encuentro una ferretería en Schell, juntito a un Metro, y hablo con el dependiente.
-Estoy buscando un rollo de esa cinta gruesa plateada, no sé cómo le dicen acá - no me atrevo a usar duct tape-, explico al asistente que levanta las cejas, piensa, se sube a un banquito y pone un rollo sobre el mostrador.
-¡Este es! -declaro entusiasta - Y esto, ¿cómo se llama acá en Lima?
-Duct tape -responde aburrido el dependiente.
Compro y emprendo el regreso. En una librería en la vitrina me llama la atención un libro sobre bullying, vale decir abuso o matonería, en los colegios peruanos
Llego al depa y recién puedo leer tranquilo El Comercio, donde encuentro un anuncio de departamentos y casas en Asia, una playa lujosa al sur de Lima, que nos dice que el complejo habitacional tendrá su correspondiente club house, leo un artículo donde insisten que estamos viviendo un boom económico, ahí mismo ofrecen un curso de business intelligence, otro de e-commerce, veo un aviso gerencial donde buscan alguien que conozca el concepto de balanced scorecard. Bajo el título de Stand Up Comedy, me intereso en comprar un par de tickets para ver a Johanna San Miguel en su monólogo humorístico “Se busca marido cama adentro”.
Prendo mi laptop, hago click en mi Facebook y me pongo a chatear con un par de amigos para saber si han visto ese show. Personalmente prefiero el Facebook a los emails.
Antes de dormir, prendo el televisor y me entero por el locutor que Messi acaba de hacer un hat trick, al meter tres goles al hilo en un partido, como parte de los play offs de la Champions League. Uno de los goles fue de cabeza, aprovechando un corner.
Me voy a descansar tranquilo, el departamento que alquilo está en un edificio que siempre tiene un huachimán (watchman) toda la noche.
También parece mentira la cantidad de palabras provenientes del inglés que han incursionado en nuestro idioma al punto que ni cuenta nos damos. Sé que “chuzos”, jerga peruana por zapatos, viene de shoes, que “faite” viene de fighter, dado que los boxeadores de los años 50 andaban muy elegantes. Muchas palabras hemos adoptado como camping, mitin, club, coctel, fútbol, suéter, parking, OK proveniente de la guerra, 0 Killed (Cero Muertos).
Y no solo hay este mestizaje del inglés, sino también del francés que nos ha dado beige, bulevar, cabaret, capó, carnet, chef, pantalón, chais long, y vedette.
Pero no nos apoquemos, ya que el castellano también ha dado muchas palabras al inglés que los anglos entienden y usan perfectamente: Adiós, Adobe, Alfalfa, Armadillo, Avocado, Bravo, Burrito, Cafetería, Cargo, Chocolate, Comrade, Cóndor, Coyote, Desperado, Scenario, secuestered, mascara, El Niño, Hacienda, Machete, Mosquito, Negro, Patio, Poncho, Ranch, Sombrero, Stampede, Tornado, Vanilla, entre muchas otras. Y frasecitas como “Mano a mano” y “Hasta la vista baby”.
Llevamos pues años intercambiando palabras. No hay creo nada que criticar, sino simplemente disfrutar de este TLS o sea Tratado de Libre Spanglish.
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